Acompañamos a niños y jóvenes hospitalizados durante su tratamiento o recuperación, con el fin de brindar y compartir alegría a través del arte, el juego y el canto.
Organizamos encuentros semanales con nuestra “Cuerda Azul”, el niño o joven que cada voluntario apadrina. Para mantenernos unidos con nuestra Cuerda, usamos una pulsera azul que marca nuestro compromiso y nos moviliza a seguir acompañándolos.
Creemos en la oración y en el poder de Dios para sanar. Por eso, rezamos con nuestras Cuerdas utilizando la “oración santa”, una oración para personas de cualquier credo.
Buscamos crear espacios donde se prioricen los encuentros cara a cara, juegos y charlas que rompan con la monotonía de los tratamientos y la recuperación.
En nuestro compromiso con los niños el primer contacto lo hacemos a través del arte, de la música, del juego. Utilizamos la esencia de los jóvenes que es la alegría.
En principio, la actividad se desarrolla en distintos hospitales y hogares, aunque también en casas particulares de los jóvenes, si así lo necesitan.